Si queréis comer bien, tenéis que pasear por el pueblo de Golmés.
El pueblo de Golmés y las aldeas que rodean Cal Francés (Mollerussa, Tárrega, Balaguer o Bellpuig) esconden los mejores productos gastronómicos del país. Degustaciones que harán las delicias de los paladares más críticos.
Esta majestuosa casa tiene una capacidad máxima para 18 personas. Dispone de una sala de juegos con ping-pong, de piscina y jardín para gozar de la soledad de un entorno natural sin precedentes.